Libertad de prensa
Después de siglos de lucha, en
que la libertad de expresión ha tenido que caminar por una alfombra roja,
debido a todos los sacrificios de aquellos que han muerto por sus ideales, en
este reciente Siglo XXI se podría afirmar que la libertad de prensa está en su
máxima expresión. Es triste pensar que no es así, los recientes hechos
acontecidos en París Francia al diario
Charlie Hebdo, lo confirman y no tenemos que ir tan lejos para saber que la
intolerancia y los intereses pueden ser una prioridad, para aquellos que buscan
imponer su “verdad”, y no podemos hablar únicamente en el sentido pragmático de
la fe, pero es un buen ejemplo. Los intereses económicos, políticos, sociales y
personales de unos pocos han sido impuestos en el mundo como una forma de
control, para omitir, ocultar o intimidar no a una persona sino a una sociedad.
En nuestro país podríamos
mencionar hechos tan lamentables como el de Francia, ejemplos sobran. La prensa
ha sido no sólo intimidada y vilipendiada sino secuestrada
por el terror que puede ofrecer aquellos que con la violencia hacen valer su punto
de vista, su mirada de la realidad ante el pavor de que la realidad los alcance.
El crimen organizado, el sistema
gubernamental y empresarial ha dejado una
marca muy hondad en nuestros medios de comunicación, hoy podemos decir que sí,
efectivamente, hay un secuestro a la libertad de prensa en nuestro país. Se
dice lo que conviene, pero ¿se dice lo que se debe o lo que se quiere? La
mayoría de los medios de comunicación tienen un líder muy importante “el
patrocinio”, el temor ha ser cesados por aquellos a quienes sirven. Porque hoy
la prensa ya no es un medio por el cual se vivía para la verdad, hoy es un gran
negocio, que deja de lado la ética y los ideales, en que los comunicadores en
boga y de renombre intentan conservar su privilegiada posición a toda costa,
cueste lo cueste, sin importar la ética profesional o sus propios principios y
lo que es peor sin importar en los más mínimo el bienestar social, al cual se
deben.
Periodistas que siguen sus ideales
y principios son contados, muy pocos tienen las agallas para sobrevivir en este
mar turbulento de la comunicación. Un ejemplo es que Francia condecora a la periodista
Carmen Aristegui con la legión de honor, presea que sólo se ofrece aquellos que
sirven a la ética profesional y a los ideales de libertad. Lo más interesante
de todo es que esta periodista no hizo énfasis en agradecimientos, de los cuales
tuvo a bien mencionar, sino de todos lo casos en que la prensa ha sido supeditada por el sistema, en que periódicos
como el del norte del país, Zócalo de Saltillo, El Imparcial y La Mañana de
Nuevo Laredo, por citar algunos, anunciaron a sus lectores que no publicarán
informaciones sobre el crimen organizado ante los riesgos que corren y ante la
mirada expectante de nuestro gobierno desorganizado.
Sin duda, queda mucho camino por
recorrer ante esta alfombra roja, que
recorren con bombo y caravana todos aquellos que comunicadores que aceptan un bozal, hecho por el Status Quo. Sólo queda
algo por discernir ¿hay mucha diferencia entre el atentado al diario Charlie Hebdo
de Francia a los atentados de los
diferentes diarios de nuestro país? Tal vez el motivo es diferente pero los
medios son los mismos.


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